05 de mayo
Año 1.997
Jin-seok y su familia se trasladan a su nueva casa.
Gi-eok-ui Bam
(2.017)
Jang Hang-jun
El director nos deja bien claro la supuesta fecha en que transcurre la acción, cuando el hermano mayor cuelga un calendario en la nueva casa
¡Qué manía la de las familias cinematográficas por cambiarse de casa! ¡Qué afán nómada y aventurero! Si hiciéramos caso a los guionistas, las empresas de mudanzas serían los negocios más prósperos de la economía mundial, justo tras los bares y el tráfico de armas. El caso es que son incontables las películas que empiezan con el coche o monovolumen de turno llevando a la esperanzada familia a su nuevo hogar. Suele haber uno o dos miembros más o menos huraños por el traslado, que, además, normalmente consiste en abandonar una gran ciudad para asentarse en un pequeño pueblo en el culo del mundo (y no en la calle principal del villorrio, ¿eh?: en las afueras), justo al lado de donde Napoleón perdió el gorro y muy cerca de donde Cristo dio las tres voces.
Aquí la cosa no es para tanto: la familia en cuestión se muda a un barrio residencial, tranquilo y seguro, que hasta tiene una comisaría a tres calles de distancia. Otra cosa es que te fíes de la policía surcoreana, claro, dado el historial de incompetencia que suelen adjudicarle en las películas... En fin, lo que no falta es la habitación clausurada y misteriosa, los ruidos inexplicables y las noches en vela.
Y hasta ahí puedo leer.
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